Una separación o divorcio puede exigir decisiones sobre vivienda, economía familiar, tiempos de convivencia con los hijos y otras cuestiones sensibles. El conflicto emocional no obliga a convertir cada decisión en una confrontación jurídica.
Identificar los puntos realmente discutidos
Separar los problemas concretos de las posiciones generales permite trabajar de forma más ordenada. En algunos casos existe margen para acuerdos; en otros será necesario acudir al procedimiento correspondiente.
Cuando hay hijos
Las medidas deben analizarse atendiendo a las circunstancias familiares y al interés superior del menor. Evitar que los hijos queden situados en el centro del enfrentamiento es especialmente importante.
Negociar no significa renunciar
Explorar un acuerdo puede formar parte de una estrategia jurídica. Para ser útil, el acuerdo debe ser claro, viable y proteger adecuadamente los intereses afectados.
